martes, 12 de octubre de 2010

Octube, Mes del Rosario

Queridos hermanos y hermanas:
Un cordial y afectuoso saludo en el amor de nuestro Señor Jesucristo y de María, nuestra Señora del Rosario. En este mes se nos propone como valor el envío y como lema “Los envió de dos en dos” (Lc 10, 1); efectivamente, octubre es el mes dedicado a la misión y al Santo Rosario.
Su fiesta fue instituida por el Papa san Pío V el 7 de octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario.

Breve historia del rosario

Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos. Más tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marías. Los misioneros de Irlanda más tarde propagaron la costumbre en Europa.

Santo domingo busca las ovejas perdidas

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.
Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albigense, la cual enseña que existen dos dioses: uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual. El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albigenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios. También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante años los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin mucho éxito.
Domingo trabajó por años en medio de ellos y mediante su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos, que no siempre perseveraban.
La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.
A lo largo de los siglos los Papas han fomentado la piadosa devoción del rezo del rosario. Su Santidad León XIII escribió doce encíclicas referentes al rosario.  Insistió el rezo del rosario en familia, consagró el mes de octubre al rosario e insertó el título de “Reina del Santísimo Rosario” en las Letanías de la Virgen. Por todo esto mereció el título de “El Papa del Rosario”.
El rosario en familia es algo maravilloso. Es un modo práctico de fortalecer la unidad de la vida familiar. Es una oración al alcance de todos.
Acudamos fervientemente a la Virgen María en el rezo del Santo Rosario y obtendremos de ella las gracias prometidas. Hoy más que nunca la familia necesita reunirse alrededor de la Virgen para meditar con ella los misterios de la vida de Cristo en el rezo del Santo Rosario.
Que la Virgen María, nuestra Señora del Rosario, nos ayude siempre a cumplir nuestra misión. Dios les bendiga y la Virgen María les acompañe siempre.

P. Angel Díaz Gil

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